Montague Leverson

Cuando alguna enorme violeta que se erige colosal sobre las cabezas de flores más bajas, sus gigantes pétalos desplegados magníficamente, y colocando la mitad del paisaje en la sombra, enviando sus olores, como los golpes de algún fuerte camorrero a la naríz pública, orgullo de dos naciones, porque un solo estado apenas habría bastado para brotar una planta tan grandiosa; así la humildad de Leverson superó las virtudes más mezquinas que él se digna a poseer, eleva a los cielos su gran corola, sobrepasando todo lo que tiene excepto sus orejas.

 

traducción: Hugo Müller

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