Loco

Oh, tú que empujas y luchas por escuchar una caprichosa canción que pronuncia el deleite que tiene el llamado falso. Oh, hombres maduros en años, en comprender a los jóvenes, ella cosquillea con su lengua las membranas de sus oídos, oh, dulces esposas e hijas, que lo llaman amor de arte, besar los pies de una mujer que aplasta el corazón de una mujer, Oh, damas y caballeros prudentes, su dócil juventud que viene para ver cómo el hombre la admira, un pecador si ella canta, oh, esposos que imparten a cada esposa obediente la lección que ha de comenzar los brotes en sus cejas, todos cuyas manos aplaudiendo asisten para erigir la fama que arroja sobre todas las tierras la sombra de su vergüenza, ¡van a arrastrar su auto! El barro a través del cual su eje rueda es parte sangre humana y parte almas humanas. ¡Loco, loco!, tus sentidos se arremolinan como diablos danzando libres, porque una muchacha paseando puede sostener el do mayor. Por esto te atreves a desafiar el garrote vengador del Cielo, ¡y desgarras la ley que Dios atronó desde el Sinaí!

 

traducción: Hugo Müller

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