Laus Lucis

Cada uno tiene su gusto: algunos hombres prefieren jugar al misterio, mientras otros al piquet. Algunos se sientan en mística meditación, algunos desfilan por la calle con pandereta y tambor.

Uno estudia para descifrar la antigua tradición que, probando material, se estudia siempre más, otros juran que aprender sólo es bueno para oscurecer cosas ya comprendidas, entonces escribe tan bien sobre la simplicidad que nadie acuerda con lo que él desea contar, y edades futuras declararán que su pluma fue inspirada por los dioses con mensajes a los hombres. Para fundar un antiguo orden de aquellos devotos a su tiempo, con ritual, insignias reales, macho cabrío, mantas para lanzar, sillas de poca comodidad y todas las modernas inconveniencias, aquellos, más sanos, fruncen el ceño sobre ritos sin sentido y van a la iglesia por deleites racionales. Así están todos adecuados, superficiales y profundos, los profetas prosperan y el mundo da vueltas. Para mí, no leído en lo oculto, estoy dispuesto a condenar todos los misterios igualmente como vanos, rechazo lo oscuro y baso mi fe en las revelaciones del buen san Juan.

 

traducción: Hugo Müller

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