Incurable

Desde el orgullo, la alegría, el odio, la codicia, la melancolía; desde cualquier tipo de vicio o locura, prejuicio, propensión o pasión, que está en prevalencia y de moda, excepto uno, el sufriente o amante puede, por la gracia de Dios, recuperarse: sólo aquel eczema espiritual, el celo de hacer mejor a la creación, aún resplandece irremediablemente más cálido. ¿Quién conoce de un reformador reformado?

 

traducción: Hugo Müller

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *