Ignis fatuus

Llora, llora cada partisano leal por Buckley, rey de corazones, el hombre más completo, un hombre de partes, de partes extranjeras. Largos años él gobernó con gentil balanceo, ni oscureció su gloria, y él estaría con nosotros hoy si nosotros hubiésemos estado sólo con él.
Los hombres se preguntaban sobre su partida de modo tan repentino, se pensaba, así como había venido a burlarse, permanecería como prenda. Desde que se ha ido todos acordamos de que él es lo que los hombres llaman un estafador: sus mismos pasos, incluso, se dirigen a Montreal.

Así dejemos que fluyan nuestras lágrimas desatadas, que nuestros suspiros y lamentos tengan camino: ¡No importa cuánto nosotros, ¡oh!, está el diablo para pagar.
traducción: Hugo Müller

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