Francia

¡Estado infeliz!, con horrores paralizado para luchar: tu Hugo muerto, tu Boulanger vivo; un príncipe que gobernó donde no se atrevió a vivir, y que por poder hubiese vendido su derecho de nacimiento, quien, ansioso por reinar sobre sus enemigos, agarró el cetro y ocultó la cadena, mientras pugnaces facciones contendían mutuamente cortando gargantes para mantener la tierra viva. Perversa en pasión, como en orgullo perversa, para todas las amantes, para tí una maldición, ¡la querida de Europa! Cada abrazo de sol madura el encanto y el veneno de tu gracia. Aún el tiempo no te trae paz ni sabiduría: en sangre de ciudadanos y sangre de reyes están puestas las piedras de tu estabilidad, y la linda tela tiembla ante una amenaza.

 

traducción: Hugo Müller

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