Expositor Veritatis

Yo dormía, y despertando en los años por venir, escuché voces, y me aproximé al lugar de donde venían, oía indiferente cuando una llave fue tardíamente removida. Una anciana le dijo a su hija: ‘Ve a ese puesto y consigue papel para fregar a tu papi’.

Y entonces supe, alguna intuición dijo que no eran tumbas y que los hombres habían despejado sus estantes de urnas, y los muertos electro-chapados se paraban en pedestales como estatuas de sí mismos. Todos los lugares públicos estaban abarrotados de hombres muertos famosos, y algunos en pilas esperaban bases.

Solo la alta fachada de una poderosa estructura contenía un nicho monumental simple, donde, en el centro de aquella empinada extensión de piedra, brillaba la familiar forma de Thomas Fitch. Un hombre gritó: ¡Sí, el templo de la Verdad y su fundador!’ Luego añadió gravemente: ‘Soy su principal expositor’.

 

traducción: Hugo Müller

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