En su mano

De Young (se cuenta la historia en Chicago) ‘tomó su vida en su mano’, como un guerrero valiente, y se paró ante Buckley, quien lo pensó detrás, porque Buckley, el monstruo comedor de hombres, es ciego.

‘¡Cuenta bien las boletas!’ así sonó la demanda del galante De Young, con su vida en su mano. Esta hecho, y la contienda está terminada, él ya no hará estragos el campo de batalla, dorado con la sangre de reputaciones asesinadas. El ya no desafía a sus ‘oponentes mentirosos’ con mentiras más mortales. Su trompeta es silenciada y su cinturón desatado, los personajes de sus enemigos estorban el suelo. Ellos se hinchan en el campo de guerra, todos empapados en tinta, los afortunados candidatos encaramados para croar. Ya no cargará más, con atrevimiento divino, a sus enemigos con corrupción, a sus amigos junto a la línea. Los truenos están detenidos en la hórrida campaña, De Young está triunfante, y nunca más necesitará rugir, con su vida en su mano: ‘Cuenta bien o, por Dios, ¡moriré en tu piso!’

Su vida ha sido malgastada para expiar sus pecados, y la mano que el tomó adentro la lavó con colonia.

 

traducción: Hugo Müller

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