En la bitácora

La brújula de la iglesia, si les place, tiene dos o tres (o más) grados de variación, y se han ido varias almas que lamentar en este, o aquel, o aquel otro arrecife, a través de la fe irreconocible o breve error de cálculo. La equivocación es jefa de peligros para la navegación.

La cosa obsequiosa hace, también, señalarán ustedes, reverencia a través del pequeño arco de declinación, porque Satán, atemorizando brujas, un día condujo desde el pálido caballo de la muerte, un zapato, y lo clavó a su puerta para deshacer su maquinación. Desde entonces la aguja se sumerge para cortejar su morada.

 

traducción: Hugo Müller

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