Mujer en política

¿Qué, señora, se postulará para directora de escuela, usted? ¿Y desea mi voto e influencia? Bueno, bueno, ¡eso me golpea, Dios! ¿Hacia dónde estamos derivando? En toda mi vida jamás he escuchado decir tan sublime presunción, ¡y huelo a un negro en la valla! Perdóneme, señora, nosotros, los estadistas, a veces hablamos como el viejo Adán. Pero ahora usted lo menciona, bueno, bueno, quién sabe, deberíamos, esto es cierto, darle un show al sexo. Tengo una prima maestra. Supongo que si la apoyo y usted es elegida, ¿no, hará gangas? ¡Esa es una bonita para hacer! Pero entienda que la administración escolar pertenece a la política, no a la educación.
Pasaremos el acuerdo de la maestra, pero sería prudente que nos entendamos el uno al otro al principio. Usted conoce mi negocio de libros y artículos escolares, usted difícilmente, si es elegida, tiene alguna pequeña ventaja en el corazón para negarme, parte de todas mis ganancias serán suyas. ¿Qué, robar? Por favor, no se exprese con tanto sentimiento. Verdaderamente, usted me duele. Ahora una pregunta más. Suponga que un joven apuesto se postula como maestro, ¿usted (perdón) cerraría la puerta del Departamento en su apuesto rostro hasta que, no sé cómo poner el caso, usted le extraería un beso para pagar su favor? ¡Buen Señor!, ¿se ríe? Pensé que el asunto era más grave.
Bueno, bueno, sospecho que no podemos hacer negocio: la mujer no tiene cabeza para trucos útiles. Mis ventajosas ofertas que rechaza, y no prometeré que algo vaya a arreglar la oposición. Eso no es política. Buen día. Quédese, me estoy burlando, engreído. Señora, quiero decir que votaré por usted, repetidamente.
traducción: Hugo Müller

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