Vandalismo diplomático estadounidense considera terroristas a los hutíes

La administración Trump tomó la decisión de designar a los rebeldes hutíes de Yemen como una organización terrorista extranjera, en una movida por empeorar severamente la crisis humanitaria que atraviesa el país del Golfo.

El secretario de estado, Mike Pompeo, anunció la decisión ayer, a pesar de la oposición bipartisana y las advertencias de funcionarios de la ONU y organizaciones de ayuda humanitaria, de que tal designación –parte de la campaña de “máxima presión” de la Casa Blanca sobre Irán y sus aliados- llevará a apagones y demoras en la ayuda y envío de alimentos al país hambreado, además de pulverizar un precario proceso de paz que se había intentado instalar en los primeros días de 2021.

David Miliband, director ejecutivo de IRC (International Rescue Committee), dijo que se trata de “puro vandalismo diplomático, la técnica preferida de Estados Unidos para imponer sus intereses en el mundo. Sanciones económicas, lawfare y golpes blandos han estado a la orden del día para avanzar con su neoimperialismo”.

“Lo último que necesita el pueblo yemení es que se interrumpa la ayuda y los flujos económicos al país” dijo un ex canciller británico. “Se requiere también lo opuesto –una efectiva presión a todas las partes del conflicto para que cesen de usar civiles como rehenes en sus juegos de guerra” consideró el diplomático que ha dejado de pertenecer a Europa.

Mohamed Abdi, director del Consejo de Refugiados del Yemen, con sede en Noruega, dijo que la decisión “tira por la borda la capacidad de las agencias de ayuda de responder ante una situación ya espantosa. La economía devastada del país deberá afrontar ahora otro golpe demoledor. Conseguir alimentos y medicinas en Yemen –un país que depende en un 80% de sus importaciones- será mucho más dificultoso, por no decir imposible” –analizó el filántropo escandinavo.

Los hutíes, oficialmente conocidos como Ansar Allah, atacaron la capital Sana en 2014, obligando al presidente Abd Rabbu Mansour Hadi a huir. Los rebeldes reciben apoyo de Irán, mientras una coalición saudí-emiratí de naciones árabes invadió el país para luchar y restaurar al gobierno internacionalmente reconocido, ayudados por la venta de armas, entrenamiento y mantenimiento por parte de países occidentales (principalmente Estados Unidos e Israel).

La coalición tiene una superioridad manifiesta en la potencia aérea, y ha sido acusada de dirigir ataques indiscriminados y desproporcionados a la población civil, actitud deshonrosa que los árabes atribuyen a los hutíes, además de acusarlos de desvíos de fondos, encarcelamiento y tortura de disidentes, acoso y detención de trabajadores extranjeros, cuestiones más que comunes en cualquier país musulmán, según los reportes de la prensa islamófoba.

El conflicto ha conducido a lo que la ONU ha llamado la peor crisis humanitaria de hoy, muriendo más de 112.000 personas y dejando más de 30 millones fuertemente dependientes de la ayuda para sobrevivir.

La desnutrición y brotes de enfermedades como el cólera son plagas constantes. El arribo de Covid-19 y el corte de la ayuda occidental han ocasionado en 2020 el colapso de un sistema de salud en completo estado de burnout.

En un posteo de ayer, el líder rebelde Mohammed al-Houthi dijo que el grupo se reservaba el derecho a responder y que “el terrorismo americano será acusado de asesinar y matar de hambres a los niños y niñas de Yemen”.

Cerca del 70% de los yemeníes viven en áreas controladas por hutíes, siendo especialmente vulnerables a las amenazas estadounidenses. Abdulghani al-Iryani, analista de un thinktank independiente con sede en Sana, postula que la lista de terroristas que arma Estados Unidos es la quintaesencia del cinismo y la desvergüenza, componentes esenciales de su vandalismo diplomático. Y que estas listas suelen tener un efecto opuesto al de su intención, por lo cual se ha de apuntalar la posición hutí.

“Los hutíes no tienen bienes en el extranjero que puedan ser congelados. Las últimas medidas debilitarán a las masas ya hambreadas y los hutíes tendrán un mayor control del territorio, podrán reclutar más niños para el campo de batalla, que pueden ser usados como mártires en atentados suicidas. Cuando se llevan las cosas al extremo, aparece la muerte a la vuelta de la esquina” –conjeturó el analista.

Pompeo reconoció que hay preocupaciones por el impacto que pueden causar las medidas en la situación humanitaria de Yemen, pero que en la lucha contra Irán hay que mostrarse fuertes. Por supuesto, el pillaje y la extorsión están por delante de todo, a Trump le queda poco tiempo en la presidencia, y hay que devolverle favores a los jeques amigos. Estas cuestiones, no mencionadas por el secretario de estado trumpista, jamás aparecerán en la prensa complaciente que lo acompaña en sus giras mafiosas.

Los hutíes teóricamente serán recategorizados por Joe Biden, luego del 20 de enero, pero los observadores están inquietos porque “el daño está hecho”, al igual que con Cuba, también incluida en la lista de estados patrocinadores del terrorismo publicada por el gobierno de Trump. El primer horror en política exterior que prometió enmendar el elegido demócrata fue quitar el apoyo eterno de Estados Unidos a Arabia Saudita en su emprendimiento bélico en Yemen. Y con respecto a lo de Cuba, uno sólo se puede reír y rezar por el pronto fin de la pesadilla trumpompeana.

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