Una réplica

Mientras las mujeres viciosas piensan que todos los hombres son bellacos, y caballeros atados a la musaraña discurren sobre esclavos, mientras borrachos tambaleantes juzgan al mundo inestable y ociosos juran que los empleadores nunca están preparados, ladrones a quienes el conde robó todo lo que tenían, el loco que cree que todos excepto ellos mismos están locos, así, en otro se muestra el claro escudo de otro, rieles de Barnes en manchas reflejadas de sí mismos, parloteos de ‘docilidad’, ni sienten el oscuro anillo alrededor de su cuello, la marca del collar Ralston. De regreso, hombre, a estudios una vez interrumpidos, aún el pícaro se había fusionado en el tonto. ¡De regreso, de regreso a Yale! y, crecido discreto con los años, el curso de la lujuria de una virgen es corto, completo. Ve a beber nuevamente al estanque Piería y aprende, al menos, a hacerte mejor el tonto. Ya no desprecies la sequía, aunque la fuente, a diferencia de Pactolus, no sean las aguas de Belmont.

 

traducción: Hugo Müller

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