Una espada

Precursor de nuestros lamentos, histórica espada ¡qué registros abismales arden sobre tu hoja! En tí veo manchas de la sangre y sesos mezclados de los pasajeros. En este óxido rojo aparece la maldición de una viuda, y aquí un húerfano te empañó con lágrimas. Sobre tus bandas sanguinarias de la empuñadura se revela el manejo de las manos del dueño, cuando por primera vez te empuñó con bravo vigor para cortar una bestia y cavar una tumba de gente (porque aquellos que están pervertidos están muertos y deberían, en nombre de Dios, ser escondidos de la visión y el pensamiento). Dentro de tí, como dentro de un vaso mágico, me parece ver pasar una repugnante procesión, jueces con armiño arrastrándose en el fango y manchados aquí y allá con sangre sin culpa, legisladores codiciosos de oro tintineando sobornos, editores y escribas sicofánticos guardados, mentirosos en enjambres y saqueadores en tribus, se desvanecen antes de que avance la noche, y la fantasía te figura un lance del diablo brillando portentoso a través de la sombra nublada, ¡mientras los fantasmas de las virtudes asesinadas gritan alrededor de mi espada!
traducción: Hugo Müller

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *