Una apología

Un día un viajero observó un árbol cargado de fruta junto al camino. Y frenando su caballo, exclamó: ‘El hombre será terriblemente culpable, quien, carente de buenos modales, deje la tentación en el camino de los ladrones. Ahora, a menos que algún villano pase por aquí y por esta fruta sea descarriado para embolsarla, yo amablemente la empacaré cómodo en mi saco de montar’. El hizo eso, luego, aquel salteador de la tierra cabalgó, regocijándose en su valor.

 

traducción: Hugo Müller

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