Pastelera egipcia arrestada luego de decorar magdalenas con penes

Fuerzas de seguridad egipcias han arrestado a una pastelera que abasteció magdalenas con decoraciones de penes en una fiesta de cumpleaños privada, en un club de un opulento barrio de El Cairo, donde viven muchos funcionarios de Al-Sisi, autócrata predilecto de Francia y Estados Unidos.

En el último ejemplo de cómo el estado egipcio intenta controlar la moralidad pública, apuntando casi siempre a mujeres, la chef fue arrestada en su casa luego de que asistentes a la fiesta compartieron fotos de las magdalenas con miembros del club Gezira en redes sociales.

Los medios públicos informaron que las fuerzas de seguridad identificaron a la pastelera luego de tomar declaraciones de varios testigos.

El caso atrajo la atención del ministro de Juventud y Deporte, el doctor Ashraf Sobhy, que supervisa a clubes como el Gezira. Sobhy dijo que formará un comité para investigar el incidente y castigar a los perpetradores.

La pastelera fue interrogada por la misma corte que acaba de enjuiciar a la actriz egipcia Rania Youssef con cargos de “desprecio al Islam e infringir valores de la familia egipcia”, luego de que ella hiciera un comentario sobre su propio físico en un programa de TV.

Una semana antes dos influencers de TikTok que fueron enviadas a la cárcel por “violar valores familiares” y dañar la moral pública fueron exoneradas.

En junio del año pasado la bailarina del vientre Sama El Masry fue encarcelada por tres años y multada en 300.000 libras egipcias por cargos similares. La prensa amarillista local se deleitó con la publicación de las imágenes de las magdalenas, con las ofensivas decoraciones borroneadas. El principal periódico egipcio, Al Ahram, describió las confecciones como “indecentes y figuras inmorales”.

Mohamed Mursi, analista político, dijo: Por un lado, es difícil no inquietarse por lo absurdo de una penes en magdalena convocando la atención de los fiscales, investigadores, miembros del parlamento y la prensa, totalmente controlada por el régimen. En el corazón de la cuestión no está la prohibición de la sexualidad en la esfera pública, sino restringir la sexualidad que está afuera del control de los hombres”.

El periódico informó que la pastelera estaba llorando cuando arribó a la alcaldía de El Cairo. Ella le dijo a los policías que, intimidantes, la interrogaron, que “los patrones del club vinieron a mi tienda y me dieron fotos de genitales, y me preguntaron si podía hacer tortas con esas formas”. Tras el interrogatorio la pastelera fue liberada, debiendo pagar para ello 5.000 libras, que es un montón de dinero en otra economía africana devastada por las guerras, el saqueo, la recesión y la pandemia.

La causa va a seguir adelante, y los islamistas amantes de los falos continuarán con sus exquisitas peticiones. En esta ocasión engramparon a la panadera, pero los ideólogos de las tortas de penes eran los mismos miembros del gobierno de Al-Sisi, que se muestran en público sobrios y recatados. Ellos practican el famoso coito con el pene muerto, que resulta muy trabajoso y doloroso para quienes lo padecen: el pueblo egipcio, despojado, cagado de hambre, y sin oportunidad de disfrutar de una sexualidad sana y erecta. Se comenta que en el cumpleaños se comieron todas las magdalenas.

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