Muere en Italia emprendedora etíope ambientalista, feminista y comunitaria

Se realizaron homenajes en todo el país europeo a una refugiada etíope de 42 años, que armó una granja ecológica, símbolo de la integración positiva de migrantes africanos en la península itálica. Agitu Ideo Gudeta, fue atacada y asesinada el miércoles por un ex empleado, en su granja de Trentino.

Gudeta había dejado Addis Abeba en 2010, luego de enojar a las autoridades al formar parte de protestas contra “las tomas de tierras”. Instalada en Italia, tenazmente siguió y cumplió su ambición de mudarse a las montañas e iniciar su propia granja. Tomando ventaja de los permisos que les dan a granjeros acceso a tierras públicas abandonadas en áreas despobladas, ella reclamó 11 hectáreas alrededor de un viejo granero en el valle de Mocheni, y fundó su empresa La Cabra Feliz.

Gudeta comenzó con un rebaño de 15 cabras, elevándolo rápidamente a 180 en pocos años, produciendo leche y queso usando métodos ambientalmente amigables y contratando migrantes y refugiados.

“Creé mi espacio y me hice conocida, no se resistieron a mis productos” –le contó a la televisión inglesa el año pasado.

“Agitu trajo a Italia el sueño que era incapaz de realizar en Etiopía, en parte por el acaparamiento de tierras”. Gabriella Ghermandi, cantante, performer, novelista y amiga de Gudeta, dijo a Maldita Realidad: “Su granja era exitosa porque ella aplicó lo que había aprendido de sus abuelos en el campo”.

“En Italia, mucha gente describió su empresa como un modelo de integración. Pero el sueño de Agitu era crear una granja ambientalmente sostenible que fuera más que un negocio, para ella también simbolizaba la lucha contra las divisiones de clase y la convición de que era posible vivir en armonía con la naturaleza. Y sobre todo llevaba a cabo su trabajo con amor. Ella le había dado un nombre a cada una de sus cabras”.

En un clima de hostilidad creciente hacia los migrantes, conducido por los líderes de la extrema derecha en el poder, su historia de éxito fue destacada como un ejemplo de cómo los migrantes africanos pueden beneficiar a comunidades italianas.

“La satisfacción más grande se da cuando la gente me cuenta cuánto aman mis quesos, porque son buenos y saben diferente” aseveró en una entrevista a Internazionale en 2017. “Compensa todo el duro trabajo y los prejuicios que debí superar como mujer y como inmigrante”.

Dos años antes ella había recibido amenazas de muerte y fue blanco de ataques racistas, que ella reportó a la policía y posteó en sus redes sociales. Sin embargo, la policía dijo que el hombre que confesó la violación y asesinato de la granjera era un ex empleado, quien dijo que actuó por “razones económicas”.

La agencia de refugiados de la ONU dijo que está “dolida” por la muerte de Gudeta, y que “su espíritu emprendedor demostraba cómo los refugiados pueden contribuir a las sociedades que los albergan”. A pesar de su trágico final, la mencionada agencia espera que Agitu Ideo Gudeta sea recordada y tomada como modelo que inspire a los refugiados a luchar para reconstruir sus vidas.

“Hablamos por teléfono la semana pasada”, dijo Ghermandi. “Hablamos dos horas sobre Etiopía. Teníamos planes de ir juntas en la primavera. Agitu consideraba a Italia su hogar. Solía decir que había sufrido mucho en Etiopía. Ahora Agitu se ha ido, pero su obra no debe morir. Pronto comenzaremos una campaña de recolección de fondos para continuar su plan de expansión del negocio, para que su sueño siga viviendo”. Gudeta hubiese cumplido hoy los 43 años, y nos da la certeza de que los justos y buenos mueren jóvenes, mientras los malvados persisten en prolongar sus vidas acomodaticias y plutocráticas, aún habiendo adquirido el maldito coronavirus.

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