Justicia

Jack Doe encontró Dick Roe, a cuya esposa amaba, y dijo: ‘Tomaré lo mejor de él’. Entonces, sacando un cuchillo de su bota, lo empujó hasta la empuñadura en el pecho de él. Entonces movió aquella arma hacia adelante y atrás, agrandando el agujero que había hecho con ella, hasta que el hígado humeante cayó, y Jack, alegremente, alegremente jugó con él.
Luego se metió adentro y se apoderó de la flojedad del intestino delgado, y viajando aquí y allá, miró ociosamente el revés de aquel pequeño intestino enmarañado.

El infeliz Ricardo, muy sonriente estaba acostado con excesiva suavidad, arrollado y muerto, y lo corrieron a John adentro, y lo cargaron con pecados de gravedad.

El caso fue a juicio y se encontró un veredicto, el jurado, con gran humanidad, absolvió al prisionero en base a la insania extemporánea.

 

traductor: Hugo Müller

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