El presidente narcotraficante de Honduras: fraude e impunidad monumentales

Fiscales federales estadounidenses han archivado mociones diciendo que el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, más conocido como JOH, tomó sobornos de narcotraficantes y tenía a las fuerzas armadas del país protegiendo un laboratorio de cocaína y envíos de la misma a Estados Unidos.

Los documentos citan a Hernández diciendo que quería “meterle la droga por las narices a los gringos inundando Estados Unidos con cocaína”, bien al estilo Pablo Emilio Escobar Gaviría.

Las mociones archivadas en el distrito sur de New York no nombran específicamente al presidente, refiriéndose a él como “CC4”, o co-conspirador N°4, pero claramente lo identifica nombrando a su hermano y su puesto como presidente.

El presidente, que no ha sido imputado, negó repetidamente cualquier conexión con narcos a pesar de la condena por tráfico de cocaína en 2019 a uno de sus hermanos, Juan Antonio Hernández. Durante aquel juicio, el presidente fue acusado de aceptar más de un millón de dólares del narco mexicano Joaquin “El Chapo” Guzmán –acusación que se repite en las nuevas mociones-.

Hernández dijo que los narcos lo acusan falsamente buscando venganza porque él los desbarató. El gobierno de Estados Unidos no ha respondido inmediatamente cuando se le pidieron comentarios por las nuevas mociones. Si son aprobadas, se las admitirá como evidencia en el caso de Geovanny Fuentes Ramírez, que fue arrestado en Miami en marzo. Y se añadirán a las alegaciones archivadas poco después del arresto acusando a Hernández de cobrar sobornos a cambio de protección de las fuerzas de seguridad (combinadas, yanquis y hondureñas).

Fuentes Ramírez es acusado de conspirar para traficar cocaína a los Estados Unidos, y las mociones archivadas lo acusan de producir “cientos de kilos por mes” de cocaína y de haber matado a mucha gente para proteger su negocio ilícito.

“A fines de 2013, el defensor estababa asociado directamente con CC4 y oficiales de alto rango del ejército hondureño. En aquel momento, CC4 se postulaba a la presidencia como líder del Partido Nacional” –dice el escrito. Dos párrafos más adelante, dice “un testigo declarará que ellos y otros narcos le estaban pagando sumas siderales a CC4 a cambio de protección y evitar su extradición a Estados Unidos, y que el aspirante a presidente aceptó aproximadamente el millón de dólares, que fueron entregados a su hermano por el ex líder del cartel de Sinaloal, Joaquin Guzman Loera”.

Los fiscales dicen que él aceptó trabajar a través del hermano –ahora convicto-. Asimismo, involucran a militares veteranos y a empresarios en las tareas asociadas de lavado de dinero y soborno.

Hernández, reelecto en 2017 mediante un fraude descomunal avalado por Trump ha llevado a Honduras a niveles de pobreza e indigencia inenarrables, siendo desastrosa su gestión en todos los sentidos y áreas de gobierno posibles. El cooperó mucho con Trump en sus esfuerzos por abortar los flujos migratorios desde su nación a Estados Unidos y otros países de América Central.

Honduras es el principal socio de Estados Unidos en la región, allí tiene varias bases militares y se originó la era del golpe blando. En realidad es un laboratorio donde puede aplicar de manera exacerbada narco y necro-políticas de estado, además de proyectos turísticos dirigidos a multimillonarios que sólo agigantan la injusta distribución del ingreso.

La impunidad de JOH refleja que el lawfare, junto con el neocolonialismo y la expoliación, siguen adelante como doctrina principal de Estados Unidos hacia América Latina, y esto no variará un milímetro con el cambio de gobierno patético que se está dando en la patria del pato Donald Trump.

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