Día de elección

Déspotas decadentes sobre tronos tambaleantes, suspendidos inestables sobre los huesos de hombres muertos, ¡suban, suban!, el circo es gratis y deberían ver este maravilloso espectáculo: millones de votantes que mayormente son tontos, los bobos de los demagogos y herramientas de candidatos, ejércitos de saltimbanquis uniformados, y discípulos de chiflados descerebrados rebuznando. Varias veces por semana ellos bramaban como ganado, amargamente custodiando en negro, yaciendo como ladrones, difamando libremente a los rápidos y los muertos y pintando de rojo a la nueva Jerusalem.
Tiranos monárquicos, emperadores, reyes, príncipes y nobles y todas esas cosas que los hombres nobles, caballeros, avanzan de este modo: No hay nada, excepto el Diablo, para pagar, y los fenómenos y curiosos aquí a ser vistos muy infrecuentemente son grandes y serenos.
Ya no debaten más con vivacidad, ni animosamente rompen la ilógica mollera, ya no más, la aburrida comprensión para ayudar, el estómago acepta la espada instructiva, ni el obstinado corazón aprende qué es qué, de una revelación de conejo, disparo, y las llamas del vilipendio, ¡miren!, arden con una disputa débil y fría.
¡Magnífico espectáculo! Cada lengua de pronto civil que ayer sonó (como un badajo golpeando una campana de latón), el toque eterno de cada bella reputación, las manos ya no envían soplos, y las narices, para el conteo, formadas en filas.

Asciendan, caballeros, nada que pagar, el Diablo regresa hoy al Infierno.
traducción: Hugo Müller

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