De arriba a abajo

Oh Buda, conocías de antemano los vicios de tu sacerdocio, que te hubieran hecho retorcerte y quejarte como lo haría cualquier bestia herida. ¿Hubieses maldecido al entero destino y vuelto un cristiano, o no lo harías? No había cristianos, lo permitiré, en tu día, que sólo hubieran traído distinción. Aún ahora un cristiano podría sentirse solitario. Todos toman el nombre, pero los hechos son cosas tan obstinadas como la voluntad de reyes.

Los sacerdotes eran ignorantes y mezquinos, ridiculizados por Luciano, los registros, podríamos leerlos, mostrarían lo mismo de los tiempos de Confucio. Y aún el hecho que no puedo disfrazar, aquel bueno y sabio diácono Rankin. Es verdad que casi no es un sacerdote, ni más que medio predicador, pero él exhorta tan fuerte como al menos cualquier criatura viviente. Y cuando el plato pasa de una mano a otra, nunca toma un centavo.

¡Desde Buda hasta Rankin! Allí, yo jamás lo intenté. Esta pluma es la de un buitre, lo juro, tales sujetos para descender a ellos. Cuando del colibrí he exprimido una pluma escribiré de Mike de Young.

 

traducción: Hugo Müller

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