Aceptado

Una vez Charles Shortridge se dirigió a San Pedro. ‘¡Abajo!’ gritó el santo con la cara en llamas, ¡está escrito que cada robusto mentiroso vivirá por siempre y la eternidad en fuego!’ ‘Eso es lo que dije la noche que morí’ replicó el pecador, dándose vuelta. ‘¿Qué, tú dijiste eso?’ gritó el santo, ‘¡Qué, qué! ¿Tú dijiste que así estaba escrito?’ Entonces, ¡la fe no lo está! Soy un diablo citando, pero comienzo a fallar en mi memoria’. ‘Te ruego que entres’.

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