Un caso celebrado

Calle abajo en el Boom Belt vivía la señora Roselle, una persona llamada Petrie, él vivía allí también, pero el señor  Roselle residía afuera, cantando todo el día. Una vez la señora Roselle estaba sola en su habitación: la carne de su carne y el hueso de su hueso, descuidada la esposa de su seno para cortejar, cantando todo el día.
Entonces Petrie, su amante, aparecía en la puerta, destacando: ‘Mi querida, no te amo más’. ‘Eso es espantosamente rudo’ dijo la dama ‘para mi’, cantando todo el día.

‘Entre, señor Petrie’ agregó ella, ‘le ruego que lo haga: aunque ya no me ame más, yo lo amo. Siéntese mientras lo rocío con vitriolo ahora, cantando todo el día’. Petrie dijo: ‘Sé que aquel líquido no concordará con mi belleza, y entonces usted ya no me amará, así que rocíeme y ‘¡oh, qué palabra dijo él!, cantando todo el día.

Ella sumergió su cabeza y continuó derramando hasta sus bonitos ojos azules, como su amor, ya no lo eran más. Era extraño que él obtuviese tan enérgico shampú, cantando todo el día.
Entonces Petrie se levantó y dijo: ‘Señora Roselle, tengo un compromiso y le deseo que le vaya bien’. ‘Vea’ ella comenzó a explicar, ¡pero no él!, cantando todo el día.
Vino el comisario y ofreció su arma, diciendo, ‘perdone que esté aquí para incomodarla, señora, pero el trabajo es el trabajo’. Ella dijo ‘Así dicen, cantando todo el día’.
El juez en el estrado se veía horriblemente serio, el fiscal del distrito comenzó su labor, los testigos mintieron y los abogados, ¡oh Dios!, cantando todo el día.
El tipo que la defendía dijo: ‘Reclamamos que él ya no nos ama más y nos dijo lo mismo. ¿Qué otra cosa que lo que hicimos podría hacerse decentemente? Cantando todo el día’

El fiscal del Distrito, sarcástico, replicó: ‘Ya no la amamos, eso no puede negarse. Sin tener ojos podríamos adorarte ahora, cantando todo el día’.
La prisionera lloró para probar sus miedos, las medias de Petrie estaban inundadas con lágrimas. ¡Oh, Simpatía celestial, intimidada para tí! Cantando todo el día.
Cuatro jurados consideraron loca a la prisionera, y cuatro pensaron que su víctima era infrecuentemente mala, y cuatro que el ácido estaba todo en sus ajos, cantando todo todito, todo el día.
traducción: Hugo Müller

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