Un himno de los varios

La gente de Dios estaba dolidamente oprimida, escuché sus largas lamentaciones, escuché su canto, claro y fuerte, ¡ví sus estandartes en el Oeste!
Los capitanes aúllan el grito de batalla, las legiones se juntan en su poder, giran sus rostros a la luz, levantan sus armas, testifican: ‘Nos hundimos bajo la correa del Amo, nuestras cadenas lacerantes jamás se deshicieron, ¡ahora choquen sus lanzas en el sol y bendigan sus estandartes con una canción! Dios espera su tiempo con ojos pacientes mientras los tiranos construyen sobre la tierra, El levanta su cabeza, él alza su mano, y desde las piedras erige sus templos. Ahora la Libertad agita su alegre ala bajo los escudos de oro de los enemigos. Marchen adelante, cantando, porque, escuchen, ¡lo justo regirá mientras Dios sea rey!’

 

traducción: Hugo Müller

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