Pobre cosecha bolsonarista en elecciones municipales brasileñas

Jair Bolsonaro –ya escocido con la derrota de su jefe Donald Trump– ha sufrido un revés más luego de que los candidatos que él apoyó tuvieron performances desastrosas en las elecciones municipales de ayer.

Esta era la primera oportunidad para evaluar la salud del movimiento anti-establishment del presidente brasileño desde su victoria en la elección absolutamente ilegítima que lo catapultó a su puesto, luego del golpe de estado perpetrado contra Dilma Rousseff y un año de gobierno del ya auto-reconocido y arrepentido traidor Michel Temer.

Los resultados, que proporcionaron dolorosas derrotas a los candidatos bolsonaristas en las principales ciudades, exhiben el resurgimiento de políticos de los partidos tradicionales, en lo que sugiere ser una decisión forzosa por parte del electorado.

En su análisis el periodista Josías de Souza aseveró que la ola de ultraderecha que catapultó a Bolsonaro a la presidencia se convirtió en una pequeña onda en 2020.

 Bolsonaro, que aún debe reconocer públicamente la victoria de Joe Biden sobre su protector y amado aliado, ha apoyado a cuatro candidatos que padecieron derrotas humillantes.

En la ciudad de Manaos, el “pollo” de Bolso, Alfredo Menezes, un amigo de cuatro décadas, terminó quinto. En Recife Patrícia Domingos –de quien Bolsonaro aseguró que votándola el nordeste brasileño se liberaría del “comunismo”- finalizó cuarta. En Belo Horizonte, la tercera ciudad del país, un activista conservador de 23 años, Bruno Engler, bancado por el presidente, sucumbió ante Alexandre Kalil, que ganó la contienda por más del 63% de los votos.

Pero de todas las derrotas que cosechó Bolsonaro el domingo, la más devastadora fue la de São Paulo. Allí, en la ciudad más grande y de mayor poderío económico del país, el bolsonarista Celso Russomanno fue aplastado por el candidato centroderechista Guilherme Boulos, que deberá enfrentar a Covas en un balotaje a fin de mes.

“Hemos vencido a Bolsonaro, vencimos a su proyecto de odio, atraso y mentiras que intentó arraigarse en la ciudad de São Paulo” celebró Boulos. El gobernador del estado, João Doria se sumó al festejo: “La democracia ganó y Bolsonaro perdió”.

El impopular alcalde evangélico de Rio de Janeiro, Marcelo Crivella, accedió a una segunda vuelta pero si se extiende la tendencia, lo más probable es que sea vapuleado en la segunda vuelta. Un diario tituló “El fracaso bolsonarista”.

En otros lados se produjeron derrotas y espasmos de candidatos vinculados a Bolsonaro. El primo del presidente, Marcos Bolsonaro, obtuvo sólo 1.340 votos –el 4% del total– en su apuesta por llegar a la alcaldía de Jaboticabal. La ex esposa del “mesías”, Rogéria Bolsonaro, no logró llegar a concejala de Rio con sus 2.033 votos. El hijo Carlos Bolsonaro, si bien obtuvo la reelección en el parlamento de Río, recibió 36.000 votos menos que en su última elección y perdió su título de ser el concejal más votado de Rio en manos de un socialista.

En la ciudad de Brusque un concejal que intentó impulsar sus chances compitiendo bajo el apodo “Donald Trump Bolsonaro” obtuvo sólo 107 votos –un 0.7% del total– finalizando en el puesto 128.

Bolsonaro procuró cambiar la narrativa, postulando que los resultados dan buenos presagios a su intención de ser reelecto en 2022 y que fueron “una derrota histórica” para la izquierda. Pero los analistas dijeron que ocurrió lo contrario, y que varios políticos jóvenes de partidos de izquierda lograron resonantes triunfos. Además de Boulos, de 38 años, se destacan los casos de Manuela D’Ávila, 39, candidata del partido comunista en Porto Alegre; Marília Arraes, 36, candidata del PT en Recife y João Campos, 26, candidato del partido socialista en la misma ciudad. Monica Benicio, 24, la viuda de la concejala asesinada Marielle Franco, fue electa en Rio por el partido Socialismo y Libertad. “La izquierda rejuveneció el domingo” tituló O Globo.

Esta derrota de Bolsonaro amenaza a su proyecto populista, acosado también por investigaciones de corrupción a sus hijos y varios personajes de su círculo íntimo. Así como decían que había recuperado imagen y popularidad, el domingo quedó demostrado que es repudiado por la mayoría de los brasileños.

Entretanto, 165.000 personas murieron por el manejo catastrófico que tuvo el gobierno de Bolsonaro de la pandemia de Covid-19. La semana pasada, con cifras que daban cuenta de que la situación está empeorando aún, Bolsonaro rechazó las advertencias de una “segunda ola” como “jerigonza sanitaria”.

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