La noche de elección

‘Oh venerable patriota, ruego que no te pares aquí sin abrigo, cuando rompa el día sabremos el gran resultado, y aún ahora el cielo oriental está débilmente tocado con gris.

Mal se ajusta a la corona canosa de tu edad este rudo ambiente de payasos y bribones, quienes, cuando los boletines mentirosos aparecen, con encarnados gritos emborrachan a la ciudad.

‘Pero si con noble celo se quedan para advertir el resultado de su voto patriótico, por Blaine o Cleveland, y tu tierra nativa, tómalo, ¡y Dios te bendiga!, toma mi sobretodo’.

‘Hecho, perdón, y poderoso blanco de tí. Y ahora adivina el país al que me encaminaré de algún modo. No se me permitirá votar, dijo el guardia, pero agota mi abrigo en el viejo Stanislow’.

 

traducción: Hugo Müller

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