España desmantela deplorable campamento de inmigrantes en Gran Canaria

Las autoridades de Gran Canaria han vaciado y comenzado a demantelar el campamento armado al lado del muelle, utilizado para albergar a miles de migrantes y refugiados, ante un aumento descomunal de naves africanas que optaron por tomar la ruta a las Canarias.

El campamento comenzó en agosto en Arguineguín, y en 2020 ya se contabilizan 20.000 personas que arribaron por mar a las islas, 8.000 sólo en noviembre. Esta enorme cantidad de gente puso la infraestructura de recepción del archipiélago bajo una severa presión, acomodándose en el campamento improvisado 2.600 personas apiñadas, viviendo en forma promiscua e insalubre en medio de la pandemia, que aún no termina de irse de todo el reino de España.

El viernes, el ombudsman público español ordenó cerrar el campamento argumentando que se estaban violando derechos humanos básicos de los refugiados. Un juez describió las condiciones en el campamento como “deplorables”, mientras el vocero de Human Rights Watch dijo que eran “realmente espantosas”.

Ángel Victor Torres, el presidente regional de las Canarias, anunció que el “insostenible” campamento fue vaciado ayer y que ha sido derribado. La gente que vivía allí fue trasladada a un nuevo campamento en una antigua base militar y en hoteles de turistas, ante la temporada baja y la pandemia.

“Celebro el desmantelamiento pero todavía hay mucho por hacer” tuiteó Torres. “Es muy importante asegurarnos que esta gente que arriesgó su vida en el peligroso Atlántico reciba un trato digno y humano. También es necesario que haya controles en sus países de origen, y necesitamos combatir a las mafias y acelerar los traslados y repatriaciones”.

La presencia de los migrantes y refugiados ha enojado a algunos residentes, pero Torres convocó a los canarios a pensar en la larga historia de migraciones que ocurrieron en la isla, señalando: “No hay espacio para el racismo en las Canarias”.

El alcalde de Mogán, el municipio donde se emplaza Arguineguín, dijo que la paciencia de la gente se está evaporando y que el gobierno central tiene que mudar a 6.000 migrantes y refugiados –puntualmente, los que fueron ubicados en hoteles- antes de fin de año.

Txema Santana, miembro de la Comisión Española de Ayuda a refugiados, también saludó el cierre del campamento y añadió, del mismo modo, que “es necesario hacer mucho más. Las islas de la Unión Europea sólo pueden ser un área de recepción donde hay cientos de lugares para los migrantes y refugadios. El plan para las Canarias fallará si no incluye un sistema de traslados a la península veloz, transparente y regular”.

Judith Sunderland, directora europea de Human Rights Watch, había visitado el campamento y conversó con personas que permanecieron en él durante más de dos semanas. Ella explica: “Hay dos problemas sistémicos, que son la falta de suficientes espacios de recepción en las islas y las fallas del traslado a la península”.

De acuerdo con la OIM (Organización Internacional de la Migración) al menos 600 personas murieron en la ruta a las Canarias en 2020. Ocho fallecieron la semana pasada al chocar su nave contra una rocas en su intento de atracar en Lanzarote.

UNHCR, la agencia de refugiados de la ONU, supervisa la situación y dice que el resurgimiento de la ruta del Atlántico revela que las cosas en Africa están que arden, con inmensos conflictos bélicos, sequías y el azote de bandas terroristas y traficantes de esclavos.

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