El humorista

‘¿Qué es aquello, madre?’

‘El hombre divertido, niño. Sus manos son negras pero su corazón es manso’.

‘¿Puedo tocarlo, madre?’

‘Sería una tontería hacerlo: él ya está ligeramente tocado, mi hijo’.

‘Oh, ¿por qué lleva una sonrisa tan espantosa?’

‘Es para la queja de hígado del sábado’.

‘¿El sufre, madre?’
‘¡Dios lo ayuda, sí! Mil y cincuenta clases de angustia’.

‘¿Qué lo hace sudar tanto?’
‘Los demonios que acechan ante el temor de tener que ir a trabajar’.
‘¿Por qué, entonces, no acaba su vida con una soga?’
‘La abolición del Demonio le ha privado de esperanza’.

 

traducción: Hugo Müller

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