Arrestan nuevamente al cantante Bobi Wine en Uganda

Apenas se confirmó y se certificó exitosamente su candidatura a la elección presidencial de 2021, la policía ugandesa arrestó nuevamente al popular cantante Bobi Wine, lo cual revela el tipo de sistema de gobierno que rige no sólo en este sino en la mayoría de los países africanos, y en muchos de los denominados “países desarrollados” o “líderes”, que es la gerontocracia dictatorial.

La elección de hoy en Estados Unidos es un obsceno ejemplo de ello. Su bipartidista democracia, totalmente corrompida y putrefacta hasta los tuétanos, ofrece al elector más descerebrado por la tenencia de armas o la ingesta de hotdogs la opción dicotómica entre dos plutócratas, seniles e infantiles a la vez, dos representantes crudos y prototípicos de la élite que acaba gobernando, con sólo sutiles matices, con un republicano o un demócrata a cargo. En esta ocasión sería lindo que Trump se resista a abandonar la Casa Blanca, inmerso de fondo en su cosmovisión delirante y su estupidez absorbente, concretando de este modo lo que podría calificarse como “el primer golpe de estado de la historia de los Estados Unidos”, si uno omitiera los asesinatos de presidentes como “golpes de estado” en el lenguaje canónico.

Wine, un verdadero líder con sangre no tan vetusta, es el candidato a reemplazar al geronte Yoweri Kaguta Museveni, que se apropió de la presidencia en 1986, siendo uno de los que se rebeló contra el célebre dictador caníbal Idi Amin Dadá. Desde entonces gobierna con “mano de hierro” plasmando leyes acordes a The Fellowship (algo así como La Hermandad), su secta fundamentalista cristiana que aborrece la homosexualidad.

Bobi fue arrastrado desde su auto por los policías. La cadena local NBS filmó la escena y dijo que el cantante, cuyo nombre verdadero es Robert Kyagulanyi Sentamu, fue colocado en una camioneta policial en medio de violentas riñas entre sus simpatizantes y los policías. El vocero de la policía ugandesa se negó a hacer declaraciones. Las autoridades frecuentemente acusan a Wine de planificar manifestaciones con el fin de alterar el orden público, lo que él negó en repetidas oportunidades.

El poder de Museveni se sustenta en la brutalidad de sus fuerzas armadas, que castigan impiadosos a todos los putos y lesbianas cuyas andanzas salen a la luz. En su último discurso a la nación anunció que no permitirá que sus enemigos políticos siembren el caos. , in power since 1986, increasingly depends on the armed forces to assert his authority. “Nadie nos va a molestar aquí. El que lo intente se arrepentirá. Por el bien de la patria, los ugandeses saben que soy capaz de hacer cualquier cosa. Vengo luchando hace treinta años para traer la paz a mi país, y nadie tiene más armas que nosotros. Pero no atemorizamos a la gente”.

La senectud se percibe nítida en sus peroratas, el carácter absurdo de todas sus proposiciones. El Consejo Electoral aún no designó la fecha de las elecciones. En contrapartida, Wine, con sus 38 años, ha capturado la atención de millones de ugandeses con su persistente invitación al dictador dadaísta (por su adhesión al estilo de gobierno de Amin, no por su afición al dadaísmo de Tristan Tzara) a jubilarse. Tiene especial arraigo en barriadas suburbanas de pobreza estructural crónica.

“¡Entramos ahora en la fase más crítica de nuestra lucha de liberación!” tuiteó el cantante una vez certificada su candidatura.

En los últimos años Wine y otros opositores han sido arrestados en varias ocasiones, en las cuales son buscados en sus domicilios para llevarlos a calabozos asquerosos donde intentan “ablandar” su ideología por diferentes métodos de tortura. Museveni maneja a los policías y militares a su antojo, y desafía permanentemente a sus opositores.

Este importante país africano nunca tuvo en su corta historia, desde que dejó de ser colonia británica en 1962, una transferencia pacífica de poder, con elecciones “a la occidental”. Siempre se encuentra sacudido por guerras intestinas que impiden su desarrollo. Wine es una excelente oportunidad para cambiar la tendencia y sería penoso que muera en manos de la patética gerontocracia implantada por el presidente ugandés.

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