Shafter brillante

Bueno, James McMillan Shafter, tu eres un Juez, al menos lo eras la última vez que supe de tí, y si desde entonces la gente te ha hecho mover no lo he advertido. Tengo mucho para hacer sin esforzarme para seguir, a través de miserables riñas, polvo y tizne, el destino de incluso veteranos contendientes que pelean con colores y tirantes voladores. Siendo un Juez, es natural y malo que debas vilipendiar a la prensa pública salvo cuando eres un candidato. Aquella canción es bastante fácil de cantar, y confieso que ha ganado el aplauso de oyentes que tienen menos de gracias espirituales que aquellas de audiencias de otros hombres del riñón, por ejemplo, el caballero Philip Sidney.
Los periódicos, así dices, no siempre tratan a los Jueces con respeto. Esto puede ser así y aún no hace daño, porque juro que comeré mis piernas y en la espera de aquí en adelante, como serpiente, si sobre mi pecho tu has de mostrar que todos los Jueces son respetables y dulces. Porque algunos de ellos son villanos, y las risas del mundo son dirigidas a algunos otros, porque ellos son brillantes.

 

traducción: Hugo Müller

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