El espíritu de una esponja

Una noche soñé que Stephen Massett moría, y había aplicado para su admisión en el Cielo. ‘¿Quién eres?’ preguntó San Pedro. Massett dijo: ‘Jeems Pipes, de Pipesville’. Pedro inclinó su cabeza, abrió las puertas y dijo: ‘Estoy complacido de conocerte, y deseo que tuviéramos algo mejor, señor, para mostrarte’. ‘No lo menciones’ dijo Stephen, luciendo templado, y estaba por ingresar, sombrero en mano, cuando desde una nube de abajo se elevaron unos humos que le cosquillearon tiernamente su conciente nariz. Hizo una pausa, volvió a colocar su sombrero en su cabeza, se dio vuelta y sobre sus alas ya brotando le dijo al santo guardia: ‘¡Juro que olí algo asándose allá abajo!’ Así la panza de Massett, atraída por el olor, siguió a su nariz y halló un lugar en el Infierno.
traducción: Hugo Müller

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