Al coronel Dan Burns

Ellos dicen, mi señor, que usted es un Warwick. Bueno, el título es absurdo, creo: ustedes no hacen reyes, no tienen reyes para vender, aunque realmente es fácil concebirlo atracándose seis en su camisa.

No, usted no es un Warwick, habilidoso desde la cáscara para incubar soberanos. En un nido de yegua, tal vez, usted incubaría un pequeño bebé burro.
Supongo, también, que no son sino cosas, este ‘poder’ que se dice de usted ‘detrás del trono’. Estoy seguro que sería suficientemente preciso representarlo simplemente como inclinado a empujar al pobre Markham (doliéndole su cuerpo y mente, que nunca fueron demasiado fuertes), en la silla de rueda de un inválido. Tan servil empleo de bajas naturalezas es congénito.
No, Dan, usted es un impostor de todos modos: una burbuja humana, para ‘la tierra’, usted sabe, tiene burbujas como tiene el agua. Algún día alguna mano descuidada recogerá su película, y oh, ¡cuán absolutamente se desvanecerá! Daniel, arroje (como el caído Woolsey le debería haber dicho a Cromwell) su maldita ambición a los cerdos, aunque verdaderamente los hará cerdos más grandes, y más rebeldes.

 

traducción: Hugo Müller

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