A un poeta abatido

Tu don, si fuese de Dios, no tendrías garantía para apreciarlo ni decir: ‘Aquí, divide, oh Musa, nuestros caminos, el camino es demasiado pedregoso para ser andado’.
Ni tuyo para llamar dura a la labor e inadecuada la recompensa. Quien regatea su salario con el Destino es mejor negociador que bardo.
¡Qué!, ¿cuenta el esfuerzo por la labor perdida cuando el buen ángel sostiene la caña? Sería una cosa lamentable incluso mantenerlo hasta que tus palmas sean cruzadas.

‘El laborioso es meritorio, no, ¡el sagrado ministerio de la canción es frenesí!’ Fue un penoso error arreglar porcentajes de salarios por la obra.

 

traducción: Hugo Müller

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