Y se vino nomás el apocalipsis en Moria, Lesbos

Sólo un milagro evitó muertes y heridos en el fuego que destruyó el campamento de refugiados más grande de Europa, dejando a 12.500 personas sin techo (4.000 niños y niñas), en la célebre isla griega de donde surgieron las inefables lesbianas. Allí estaban acomodadas en alojamientos tan precarios como improvisados.

Los trabajadores voluntarios del campamento dijeron que se trató de “una crónica anunciada”, y aunque no se lamentaron pérdidas humanas, la vida será ahora mucho más tortuosa para los refugiados, provenientes casi todos de Afganistán, Siria e Irak.

“El impacto en la salud mental, especialmente en los niños, será catastrófico” dijo el doctor Essam Daod, que pertenece a una ONG dedicada a rescatar refugiados y náufragos en el mar Mediterráneo. Daod dijo que se bloquearon todos los accesos al campamento, y hasta las autoridades tienen el acceso restringido al área del sitio donde se había levantado el campamento de Moria.

“Con el Covid-19 todo se complica más. Es horroroso lo que pasó. Y los bloqueos de la policía y los lesbianos no contribuyen a despejar el drama humanitario al que estamos asistiendo” añade el facultativo.

Según informes de otra ONG de ayuda a refugiados, al menos 35 personas que vivían en Moria estaban infectados con el coronavirus. Y al salir corriendo por el fuego que hizo arder sus precarias tiendas no pudieron cumplir con la debida cuarentena (por no mencionar la falta de agua y condiciones de higiene mínimas en el lugar). Quedaron todos shoqueados y temblando de miedo, no comprenden lo que ocurrió y no reciben información de las autoridades. “¡Encima hace un calor infernal y los mayores se deshidratan, no hay un puto árbol donde protegerse!” exclama el doctor

Hasta Médicos sin Fronteras se quejó de la situación de bloqueo, tuiteando: “Los lesbianos y lesbianas bloquean el camino y nos impiden acceder al campamento destruido y nuestra sala de operaciones. Hay mucha gente allí que necesita nuestra ayuda médica. ¡Es totalmente inaceptable!”

La reacción del pueblo de Moria –de donde surgió probablemente el pirómano que quemó el campamento- fue brutal y quieren impedir la reconstrucción del campamento, y a la vez evitar que los refugiados intenten llegar a Mitilene –la capital de Lesbos, es una muestra del desinterés de la Unión Europea por cobijar a quienes han quedado tan en bolas y a la intemperie como siempre, con el agregado de haber salvado sus vidas tras un incendio espantoso.

“Esto no fue siempre así –comenta Daod-, hace cinco años la gente lesbiana era la más hermosa y generosa que había conocido en mi vida. Esto está instigado por las autoridades griegas y europeas, que adoran ver cómo se trata en forma infrahumana a los refugiados que vienen a carcomer sus presupuestos. Ahora ya ni siquiera tendrán contacto con la gente buena, como el papa Francisco, interesada en su destino”.

La situación es devastadora. Las autoridades lo han constatado y de inmediato comenzaron a hacerse los tontos ante la calamitosa urgencia. Se necesita realizar tests rápídos a cada uno de los refugiados, llevarlos a un lugar seguro, con acceso a comida, agua y cuidado médico. De otro modo, perecerán todos aquí, lastimosamente, en Moria. Por el momento, están esperando la decisión del gobierno de derecha, que hasta el presente, ha hecho las delicias de Amanecer dorado, acicateando la expulsión de los indeseables refugiados de sus sublimes islas helénicas.

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