Uno de los santos

Big Smith es un hombre de la Junta Escolar de Oakland, y se ve tan bien como siempre, y él es tan frío y casto que los copos de nieve son todos sus seres queridos. A donde sea que su ojo opte lanzarse los cristales de hielo comienzan a crecer, y los frutos y flores que él ve están perdidos por el toque punzante de una súbita escarcha.

Todas las mujeres se estremecen cuando él se acerca y nos mira con una mirada austera, efecto de la atmósfera smithiana.

Así, en una palabra, es el plan moral de Big Smith, el hombre de la junta escolar.
Cuando contó que la señora Ferrier le había enseñado Hernani en la escuela, trajo su puño como un martillo sobre su bulbosa rodilla y rugió: ‘¿Su niñera? ¡Mentira, veremos si el tiempo del público se atreve a dedicar a la educación de cualquier maldito macho cabrío!’
‘No comprendes por completo, Hernani es una obra’ dijo su amigo erudito, ‘de Victor Hugo, mala e inmoral. ¡Lo que es peor, es francés!’

‘Bueno, bueno, mi muchacho’, dijo Smith, ‘¡si corta una línea tan ancha lo tomaré regular y lo intentaré!’ Y él sonrió tan dulcemente que el otro tipo pensó que era un finés o lapón atrapado en una tormenta de sus nieves nativas, con una oreja púrpura y una nariz azul.

Smith continuó: ‘Nunca busqué lectura inmoral’. Y eso es verdad: él es un santo de grado notablemente alto, con una mente tan casta como puede ser una mente, ¡pero lee!, ¡el diablo puede una palabra!

 

traducción: Hugo Müller

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