Una mañana

Porque soy débil, mi amor, y enfermo, no puedo seguir los pies impacientes de mi deseo, pero siéntate y observa el latido del impiadoso péndulo cumpliendo la hora señalada para que el aire se estremezca y brille a tu llegada. Oh, mi dulce, el relato de momentos está al fin completo, ¡la cita está rota en la borrascosa colina!
Oh, dama, de pies fieles, ojos leales, las ligas largas me silencian, pero no me hacen dudar, piensa más en que el reloj y el sol han mentido y todo demasiado temprano, has buscado el lugar. ¡Pero sí!, la desesperación ha oscurecido toda la luz, y hasta que vea tu rostro aún será de noche.

 

traducción: Hugo Müller

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