Religión

Hassan Bedreddin, vestido en harapos, calzado enfermo, buscaba el gran templo del Dios viviente.

Los adoradores se levantaron y lo condujeron adelante, y uno en poder lo golpeó con una vara.

‘Alá’ gritó él, ‘tú has visto lo que tengo, los sirvientes me prohíben el lugar sagrado’. ‘Acomódate’ replicó el Sagrado, ‘es el único lugar donde no estoy’.

 

traducción: Hugo Müller

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