Primera Asamblea Virtual de la ONU: Demencia e hipocresía de la “comunidad internacional” online

En este 2020 pandémico y calamitoso, se sabía que la reunión se iba a hacer virtual, y que los presidentes mandarían discursos grabados para la ocasión, convocando a una solidaridad y unión tan falsa como inexistentes. Aquí se repitió la tendencia del unilaterialismo estadounidense, nuevamente Trump se burló y cagó en el mundo acusando a China y la OMS de haber propagado el coronavirus, y amenazó a la misma ONU de que se va a retirar de un momento a otro si no ratifican las sanciones contra Irán, y aprueban (y aplauden) cada uno de los caprichos que se le ocurren. Acá Bolsonaro volvió a ratificar sus políticas fascistas y racistas, acusando a la prensa de exagerar sobre los incendios en Brasil. No haremos referencia a los discursos de todos los presidentes porque la retahíla de lugares comunes, negacionismos y falsedades que lanzan para la ocasión ya vienen cansando desde el siglo pasado. Sólo destacaremos aquellos que consideramos relevantes y certeros en su análisis, o que contengan postulados originales y/o revolucionarios.

Unicos discursos rescatables

El hondureño JOH (Juan Orlando Hernández) es uno de los pocos presidentes del mundo que se contagió de Covid-19. Este gobernante neoliberal, narcotraficante y asesino, ejerce como gobernador de un protectorado que se cree país. De hecho, ha aplicado en Honduras los planes criminales de las fuerzas estadounidenses. Su narcoestado regido por la DEA –y la OEA- viene reprimiendo y masacrando salvajemente a luchadores sociales y defensores de derechos humanos. Con estos antecedentes, y mostrándose compungido, no se le cayó la cara de vergüenza al expresar sus sentimientos y narrar su experiencia como enfermo de coronavirus ante sus pares de la esfera internacional:

“Como sobreviviente de la Covid-19, estoy muy preocupado por las desigualdades sociales y sanitarias que ha desnudado esta pandemia. El modo en que los países grandes y poderosos acapararon medicinas y equipamiento hospitalario al comienzo de la pandemia fue verdaderamente miserable, sólo unos pocos países lograron un amplio acceso, en desmedro de los más necesitados, que quedamos rezagados. Entiendo que la gente que produce insumos hospitalarios los utilicen para su propia población, ¿pero qué va a ocurrir en el resto de los países, la gente va a morir? Sí, efectivamente nos estamos muriendo, y de mala manera. Lo mismo cabe pensar respecto de la vacuna. La vorágine a la que se han lanzado los laboratorios y los científicos de los países es absurda y parece retratar la historia de la torre de Babel, justo cuando el cambio climático se está poniendo catastrófico. El virus nos ha recordado, de la manera más dura posible, que al fin y al cabo todos somos humanos, vulnerables, miembros de la misma especie”

Así, casi llorando, concluyó su mensaje el centroamericano, a quien rescatamos aquí como un as de la victimización, tendencia a la que apelan todos los líderes maniáticos que están vigentes, hechos a imagen y semejanza de Trump. Es oportuno entonces reproducir una voz discordante, como la de Kassym-Jomart Tokayev, presidente de Kazajistán, quien con firme seriedad y preocupación habló: “En la respuesta a la pandemia de Covid-19, el mundo está atestiguando un colapso internacional de la cooperación, y está cerca de un estado global disfuncional, caracterizado por el egoísmo y la codicia de elites como nosotros. Luego de la Guerra Fría hemos perdido la oportunidad de construir un sistema auténticamente mejor. Estamos en un momento de quiebre para la humanidad. Los sistemas de salud de muchos países están arruinados, su personal enloquecido, todo se politiza y no se piensa en la prevención y respuestas a las próximas pandemias (no hay que ser un erudito para vaticinarlas). Estados Unidos rompe todos los tratados de armamento firmados en esta institución y nos coloca al borde de una guerra nuclear y/o bacteriológica. La retirada del Pacto de Paris ya fue una cachetada fuerte a los ilusos ambientalistas. Yo creo que todo se va al carajo sin remedio…” –concluyó, quitándose sus lentes de coqueta armazón transparente.

El presidente de Ghana Nana Akufo-Addo fue uno de los más precisos al describir el caos que ha ocasionado Covid-19, exclamando “todos nuestros mejores planes de crecimiento económico se fueron al tacho ante las embestidas de un virus desconocido. Creo que la vacuna, como dijo el papa Francisco, debe ser de acceso equitativo: el virus nos enseñó que todos estamos en riesgo, que los ricos no tienen una protección especial, aquí no hay privilegiados[1]. Somos una humanidad común, y las socluciones deben ser para todos. La lección de la pandemia es clara. Aún cuando hayamos cerrado las fronteras y los aeropuertos, la realidad cayó sobre nosotros para advertirnos que la única manera de zafar es confiando en el otro. Todos nos hemos caído juntos, todos deberíamos levantarnos de la misma manera. En mi país, lo más difícil de la cuarentena ue el silencio forzoso en las iglesias, mezquitas, templos y adoratorios paganos”.

[1] En esto debemos discrepar con el ghanés, dada la cantidad de malas personas (sean viejas o no) que se contagiaron y siguen vivitos y coleando. Entre ellos, el mafioso Berlusconi o el criminal Etchecolatz, por nombrar sólo un par.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *