El sexo opuesto

Las viudas de Ashur son fuertes en su lamento: ‘¡el machacador ya no ve más viudas de Ashur!’
Así cada una es un azote de la más pequeña falla del hombre. Las viudas de Ashur son fuertes en su lamento.
La cueva de Adullam, aquel hogar de la injuria, ningún cortejo podría embaucarlos en la cueva de Adullam.

Ningún ángel podrá adormecerlos para cesar su profanación de la cueva de Adullam, aquel hogar de la injuria.
Ellas maldicen a los hombres, las viudas de Ashur, a sí mismas también, por cuidar a los hombres que están maldiciendo.
El elogio que están ensayando de cada machacadora de hombres. Están maldiciendo las viudas de Ashur.
traducción: Hugo Müller

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