La comadreja ladradora

Tú dices, John Irish, que el señor Taylor tenía una barba pintada. Es probable que ello sea verdad, y seguro es natural que gastes tu cólera en lo que que ha sido menos misericordioso para ti.

En cuanto a la barbilla de Taylor, si no estoy equivocado, recientemente has sido sacudido como una rata.

Para usar una barba de tinte artificial, tal vez ésta o aquella, no sé cuál, pero puedo dar fe que es mejor ser negro y azul en barba perdiendo el tiempo con el cepillo y lociones, que ser así en cuerpo de los golpes que los truhanes fuertes reciben cuando se les detecta el engaño.
Estás agotado por la baya más tarde que cualquier otro hombre del pueblo.
Ten por cierto que tu espalda vulnerable es dolor y ternura también, tu corona corregible.

¡En verdad toda tu periferia revela más colores vívidos que una cama de ramilletes!
¡Tú lo llamas gloria! ¡Envaina tu lengua!

Cicatrices se obtienen en batalla, aún si en el pecho, podría ser un registro vergonzoso si, debajo un corazón ladrón atestigua una lucha sin ley.

John Sullivan tenía heridas, y Paddy Ryan no, y en cuanto a ello, hasta Masten tiene, y Bryan.
Se concede voluntariamente que tienes un don para mantener la atención del pueblo, ¡lo peor para ti cuando lo que no creció allí bien lo bajas!

Porque el orgullo mata el ahorro, y careces de piso y alojamiento, aún con los piedrazos de renombre que estás esquivando.

 

traducción: Hugo Müller

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