La adelfa o la desesperación de Trump por acabar con el “virus chino”

Luego de aprobar sin respaldo de la comunidad científica, ni de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos), el tratamiento con plasma para curar a los pacientes afectados por Covid-19 en terapia intensiva, aliados del plutócrata patotero imperial a cargo de la Casa Blanca –ante la falta de tiempo de Trump, que está dedicado full time a arengar a su tropa de burócratas conservadores para ensuciar las elecciones, y enrarecer el ya putrefacto andamiaje de la democracia estadounidense-, salieron a promover extracto de oleandrina como pócima preventiva del virus chino (ellos confían en la intuición de su rubicundo jefe). La adelfa es una planta venenosa y no hay prueba de que el compuesto sea seguro o efectivo para tratar o prevenir Covid-19, según expertos ligados a Fauci, el epidemiólogo “estrella” que ya fue humillado varias veces por el presidente.

A diferencia de otras sustancias potencialmente riesgosas que Trump recomendó para tratar Covid-19, como la prescripción de hidroxicloroquina –medicamento contra la malaria-, los expertos temen que el compuesto se venda libremente al público como suplemento dietario.

Martin Ronis, profesor del Departamento de Farmacología y Terapia experimental de la Louisiana State University, explica que las compañías farmacéuticas deben demostrar a la FDA que las drogas son seguras antes de lanzarlas al mercado. Como los suplementos dietarios son considerados comida en los Estados Unidos, muchos han probado ser inseguros antes de ser removidos del mercado. Dada esta estructura regulatoria, la empresa que producirá el extracto de oleandrina, Phoenix Biotechnology, con base en Texas, podrá comercializar a su antojo un veneno más letal que la lavandina o el dióxido de cloro, otros dos “remedios” propuestos por Trump contra el maldito virus chino.

“En el envase y etiquetado de estos suplementos, esencialmente, se puede colocar toda clase de atributos apócrifos”, dijo Ronis.

Uno de los CEOs de Phoenix es Mike Lindell, otro prominente billonario que dirige la campaña de Trump en Minnesota, siendo CEO además de la vendedora de almohadas MyPillow. Lindell anunció el próximo lanzamiento de Phoenix como la cura para el coronavirus en el show televisivo más visto del país, y se lo ofreció al equipo presidencial que lucha contra el coronavirus. Calladamente la empresa recibió fondos por 50 millones de dólares de un inversor anónimo y patentó su extracto para su uso ante casos de Covid-19, anunciando un estudio que hicieron sobre células de monos como prueba de su eficacia –una aseveración que los propios autores del estudio negaron.

Lindell le dijo a Greg Kelly, un monigote del canal conservador Newsmax: “Yo mismo comencé a usarlo y se los di a mis amigos y familia, que lo probaron positivamente”.  La entrevista completa ya fue desplegada en el sitio web de la empresa, junto con varios videos promocionales.

“¿El puede hacer eso?” se rió Kelly, antes de preguntarle a su otro invitado el vicejefe de Phoenix Biotechnology.

“Bueno, yo también lo estoy tomando, y todos en la empresa, porque creemos en el producto, Greg. Sabemos que funciona” –replicó Whitney. Phoenix Biotechnology aún no respondió una solicitud de entrevista.

Por su parte, el Washington Post informó que Whitney visitó la Casa Blanca y le suministró oleandrina a Trump. La oleandrina no se ha probado para tratar ninguna otra enfermedad. Y la industria de los suplementos dietarios ya se opuso a su introducción al mercado. Loren Israelsen, presidenta de una ONG naturista, declaró “la opinión unánime de mis colegas es que se trata de una idea estúpida y no se debería permitir que suplemento de adelfa se acerque a sus bocas”

El estudio publicado por Phoenix Biotechnology, publicado en estado de “pre-impresión”, y elaborado por dos financistas de la farmacéutica, se hizo “in vitro”, examinando el efecto de la oleandrina en células de monos de laboratorio.

Normalmente, el proceso de aprobación de las drogas en la FDA demanda una prolognada serie de pruebas en primates, y luego de una serie de exámeens clínicos, pruegas de seguridad y dosaje, estudios de “doble ciego”, controlados por placebos para calibrar niveles de eficacia.

Si Phoenix busca la aprobación de su producto, el estudio en estado de “pre-impresión” representará un escollo insuperable al comienzo del camino. El costo promedio de colocar una droga en el mercado estadounidense es actualmente de 100 millones de dólares, y de acuerdo con un estudio reciente del prestigioso Journal of the American Medical Association, la mayoría de las drogas nuevas fracasan.

Phoenix realizó dos ensayos de prueba para evaluar la seguridad de la oleandrina en el tratamiento del cáncer, pero fueron pequeños. La farmacéutica proveerá la oleandrina en lo que aparenta ser un líquido, según su website. Si bien Whitney le dijo a Kelly que Phoenix viene investigando la oleandrina hace 25 años, el primer estudio patrocinado por la compañía está fechado en 2002. La empresa obtuvo la patente para el proceso de extracción en 2005, y desde aquel momento sponsoreó su investigación en universidades y centros médicos.

La empresa ha redoblado los esfuerzos por monetizar lo invertido en oleandrina, y quiere aprovechar al máximo el fucking virus chino, al cual de no poder vencer, mejor sacarle dinero… ¡Síntesis de la filosofía trumpera!

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