En defensa

Si quieres puedes decir, Johnny Bull, que nuestras chicas están locas por casarse con sus duques y condes, pero he escuchado que las muchachas de nuestra pequeña isla saludan a los caballeros con una sonrisa prometedora.
No, títulos, se ha dicho en defensa de nuestra exposición, son populares aquí porque son populares allá, y por ellos nuestras damas van persistentemente porque es excesivamente inglés, ustedes saben.
Cualquiera sea el motivo, tendrán que confesar que el esfuerzo acudió con fácil éxito y, perdón la libertad, se ha enseñado por aquí, la mortificación debe enmascararse con una burla.
Está todo muy bien, señor, su desprecio ha de desfilar por el alto tañido nasal de la doncella yanqui pero, ah, para mi caballero, cuando se atreva a proponer que ningún sonido es tan dulce como aquel ‘Sí’ desde la nariz.
Ah, bueno, los duques y condes y aquel montón pueden tolerarlo (¡Dios los socorrerá si ellos no pueden!), sus comuneros deberían asentir, estoy seguro, y aquello a lo que no sean llamados a sufrirlo, lo resistirán.
‘¿No es otra cosa que dinero, sus nobles están comprados’? En cuanto a ello, presento, comúnmente se piensa que Inglaterra es un país no especialmente libre de
Croesi y (si lo permiten) Croesæ.
Tienen varias viudas y varias muchachas con dinero para comprar un duque o un conde. Es una cosa muy destacable, acordarán, cuando los bienes importan compradores del otro lado del mar.

¡Compañeros, por la mujer de la isla de Albión! Ella puede tontear, así como puede sonreír, puede usar pantalones cortos y un aire de reposo, pero mi caballero del futuro hablará a través de su nariz.
traducción: Hugo Müller

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