El rey de los aburridos

Abundantes aburridos afligen este mundo, y algunos son aburridos de magnitud que vienen y no, siempre están viniendo, pero nunca van como desfiles fúnebres, mientras zumban y tararean su terrible tontería como un tambor apagado, o fluyendo el innecesario espanto de su gaita.

Pero puedo mostrar a un soberbio atormentador, el príncipe del Violín, duque del guitarreo.

El, el burro es quien, cuando escribo amorosos versos en un modo ocioso a nadie, o de ella, los lee y, sonriendo, dice que conoce a la dama; entonces me llama perro astuto. Deseo que él comprenda también la aplicación de este tierno soneto.

 

traducción: Hugo Müller

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