El deudor extranjero

Pena por un amante ausente, esposa, amiga, apenas se sintió antes de llegar al final: un montón de tempranos consuelos sirven para modificar la curva abatida de su boca.

Pero los lamentos de los acreedores cuando los deudores huyen por siempre extienden el mar separador.

Cuando parado en una orilla extraña marcas el firme curso de alguna intrépida barca, ¡qué dulce es pensar que permanece una lágrima por ti, ¡no todo es infrecuente, en la ola que ella monta!

¡Los suspiros por tu amor en el vendaval benéficamente hinchan su vela!

 

traducción: Hugo Müller

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