Egotista

Megaceph, elegido para servir al Estado en los salones de debate legislativo, un día vino con sus credenciales a la puerta del Capitolio y anunción su nombre.

El portero miró con un cómico giro del rostro al eminente egotista, y dijo: ‘Vete, porque aquí establecemos todo tipo de cuestiones, complicadas y extrañas, y no podemos tener, cuando el vocero demanda saber cómo se para cada miembro, un hombre que asiente a todas las cosas bajo el cielo votando eternamente ‘Yo’’.

 

traducción: Hugo Müller

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