Apagones gigantes y revueltas juveniles en agitado verano iraquí

Las autoridades iraquíes admitieron que aproximadamente 1.000 personas murieron en protestas antigubernamentales durante la primera mitad del año. El ministro del Interior, Othman al-Ghanimi, aclaró que la policía dispara a los manifestantes usando rifles de caza personales. Irak está siendo sacudida por protestas, lideradas por jóvenes que han tomado las calles para repudiar la rampante corrupción, pobres servicios públicos y una elevadísima tasa de desempleo. Las fuerzas de seguridad usan municiones y gas lacrimógeno para dispersarlos matando e hiriendo a miles.

Hisham Dawood, consejero político del primer ministro Mustafa al-Kadhimi, dijo que el gobierno formará un comité de investigación de los hechos para determinar las circunstancias de las muertes, agregando que las autoridades consideran a “todas las víctimas de las protestas como mártires”. Sin embargo, pese a prometer que compensaría con dinero y tierras a las familias, aún no ha invertido un dinar en dichas “compensaciones”. Por su parte, las siempre activas organizaciones de derechos humanos, plantearon dudas acerca de la efectividad que pueda llegar a tener el comité. Entretanto, las protestas han de continuar, y profundizar la violencia no va a resolver la multitud de dramas que se viven en todo el país.

Al-Ghanimi explicó que las protestas más recientes se hicieron por los cortes de energía eléctrica, cuando las temperaturas del país están alcanzando récords que rompen termómetros. Asimismo, aseguró que los policías están siendo investigados. Más allá de este pronunciamiento, la juventud continúa desilusionada. Nos comunicamos con un joven iraquí, quien nos expresó su parecer, rogándonos mantener su nombre en reserva:

“Aquí todo es lo mismo, tenemos apagones masivos todos los días con un calor del demonio. Sobrevivimos de ayudas humanitarias, Internet es malísimo, las calles están todas rotas por los bombardeos… Ya se armaron un montón de comités en los últimos años y ninguno investigó nada, quedando impunes todos los crímenes y vejaciones de las fuerzas policiales. Dicen que dieron órdenes de disparar pero directamente nos ametrallan con rifles automáticos, de los que usa el ejército y las milicias iraníes”.

En Irak, al 31 de julio de 2020, el coronavirus había registrado 120.000 contagios y más de 4.600 muertos. Si bien durante un par de meses las manifestaciones mermaron, recientemente han resurgido ante las achicharrantes temperaturas superiores a los 50 grados Celsius, que generaron apagones y cortes de agua que dificultan la subsistencia aún estando bajo techo y con comida.

Un funcionario del Ministerio de Electricidad dice que este verano sufrieron una merma de 10.000 megawatts respecto de la temporada pasada, y que los cortes se deben a la falta de mantenimiento de varias plantas de energía, que operan al límite de sus capacidades y con inversiones nulas. “La infraestructura se viene a pique. Los yanquis hicieron mil contratos de reconstrucción pero jamás movieron un ladrillo. Encima la demanda aumentó por tres y detectamos miles de conexiones ilegales a la red principal” –ahondó en su descripción del panorama energético iraquí.

En la medida que no mejore la provisión de este servicio esencial las protestas continuarán, jaqueando a un gobierno que asumió en mayo, y que va a tardar en realizar cambios sustanciales. El dantesco escenario de Medio Oriente encuentra a este país una vez más al borde del colapso y la recaída en una espiral de guerra y violencia sin fin. Eso no se puede enmascarar.

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