Un ritual para leernos el uno al otro

Si no sabes el tipo de persona que soy y yo no sé el tipo de persona que eres, el patrón que otros hicieron puede prevalecer en el mundo y siguiendo el hogar del dios equivocado podemos perder nuestra estrella.

Porque hay varias pequeñas traiciones en la mente, un encogimiento que permite a la frágil secuencia romper enviando con gritos los horribles errores de la infancia, atormentando para jugar a través del dique roto.
Y como un desfile de elefantes sosteniendo cada cola de elefante, pero si uno deambula por el circo no encontrará el parque, lo llamo cruel y quizá la raíz de toda crueldad es saber lo que ocurre pero no reconocer el hecho.

Y así apelo a una voz, a alguien quimérico, una importante región remota en todo el que habla: aunque podamos engañarnos mutuamente deberíamos considerarlo, a menos que el desfile de nuestra mutua vida se pierda en la oscuridad.
Porque es importante que la gente despierta esté despierta, o una línea que se rompe podría desalentarlos y hacerlos retroceder al sueño; las señales que damos, sí o no, o tal vez, deberían ser claras: la oscuridad a nuestro alrededor es profunda.

 

traducción: Hugo Müller

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