Otro modo

Yazgo en silencio, muerto. Vino una mujer y puso una rosa sobre mi pecho y dijo ‘Sea Dios misericordioso’. Ella dijo mi nombre, y agregó ‘es extraño pensar en él muerto’.

‘El me amó muy bien, pero era su modo de decirlo ligeramente’. Entonces, bajo su aliento: ‘Además’, sabía lo que ella iba a decir pero entonces una rotura de pie rompió mi sueño de muerte.
Hoy las palabras son mías. Pongo la rosa sobre su pecho y digo su nombre y estimo extraño que esté muerta. Dios sabe que tuve mayor placer en el otro sueño.
traducción: Hugo Müller

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