Monumentos para una muchacha amigable en una fiesta de secundaria

Las únicas reliquias abandonadas son aquellos segundos de lentejuela de nuestro reloj de escuela astillados cuando cruzabas el salón social y nos encontrábamos vivos, por nuestras miradas jamás aceptamos los modos de nuestro pueblo, tortura por avance, ya no seríamos de nuevo prisioneros por opción.

Ahora aprendo que ustedes murieron sirviendo entre los nativos de Garden City, Kansas, parte de un Cuerpo de Paz antes que los gobiernos pensaran en ello.

Ruth, sobre el horizonte tus amigos comen bagazo extranjero y tienen direcciones como títulos, pero para ustedes los cuervos y halcones patrullan el viejo río. Ellos jamás los abandonarán, ni necesitan otros monumentos que éste que hago, y aquel en el que escucho a los relojes astillados en aquel mundo que encontramos.

 

traducción: Hugo Müller

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