Instructor de encendido

Día tras día batiendo mis alas allá arriba con toda la suavidad que requiere la verdad, las siento encogerse cuando hago una pausa: clasifican mi voz entre cosas tentativas, y acreditan el hecho, la fuerza, el cañoneo.

Danzo a mi modo hacia la familia del conocimiento, abarcando el error descarriado como un muchacho largamente perdido y trayéndolo a casa con mi aleteo.

Cada pluma veloz afirma un justo reclamo, muerde como una sierra en un pino blanco.

Comunico bien pero explico al decano, bien, bien tiene un nombre largo e intrincado. Y decirlo es una cosa solitaria.

 

traducción: Hugo Müller

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