Esta vida

Con Kit, de siete años, en la playa, podíamos trepar la duna más alta desde donde contemplábamos y descendíamos: el océano estaba actuando, nosotros contribuimos con nuestra escalada.
Las olas saltaban como sapos y salían derecho de la tormenta, ¿qué significaba nuestra contemplación?
Kit esperaba que yo me decidiera.

Parados en una colina como esa, ¿qué le dirías a tu hija?

Aquella era una vista absoluta.

Aquellas olas corrían lejos, y frías.

“¿Cuán lejos puedes nadar, papi, en una tormenta como ésta?”
“Tan lejos como sea necesario” dijo yo, y mientras conversaba nadé.

 

traducción: Hugo Müller

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